Prefiero :
La gente que omite no la que miente
La gente que enfrenta no la que tira la piedra y esconde la mano
La gente que llora no la que se hace la fuerte y que por eso termina no sintiendo
La gente que afronta no la que corre lejos por miedo
La gente que escupe lo que tiene que decir sin filtros pero te lo dice a ti y no delante del resto
La gente que no hace ilusiones ni falsas esperanzas si no que te dice la verdad mirándote a los ojos
La gente que no intenta cambiar lo malo que eres si no que le agradas por lo bueno que encuentra en ti
Solo prefiero, por que no me agrada la gente, si no, las personas
martes, 2 de julio de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
"Walking in my shoes"
Creo que aún no me explico cómo funciono bajo ciertos momentos de mi vida, no me entiendo y tampoco estoy en la búsqueda de hacerlo. Últimamente me encanta caminar de noche por Santiago, anoche fue una oportunidad de hacerlo, 4 a.m, providencia, bajo ciertos efectos, ningún bus hacía mi casa, casi nadie en las calles.
Es tan grato ver Santiago así, sin tanto ruido, con tanta luz, con esa tranquilidad que caracteriza a la noche pero a la vez con una vida que no necesita más que de tu música, tu observación y unos buenos audífonos.
Mi mente cada día se libera más de ciertos fantasmas, lo cual es agradable de cierta manera, pero también temible. Siento que me apago y me prendo como si el interruptor en mi cabeza estuviera defectuoso, odio la soledad pero constantemente la busco aunque sea en la vuelta a mi casa.
4:30 a.m, después de 30 minutos en el frío que caracteriza a esta época, el bus finalmente pasó, al subirme me saque un audífono, busque mi tarjeta para pagar y agradecí al conductor por detenerse, llevaba puesta una canción de “yazoo - Don't go", la conozco bien porque mi madre la escuchaba durante mi infancia, así que hubo una leve sonrisa en mi rostro por el recuerdo, el mensaje de "Saldo de emergencia" apareció en la pantalla del validador y me sentí afortunado -$160 pesos, avance por el bus, mucha gente joven, con cara de sueño, volviendo a sus casa de alguna fiesta, volví a poner mi audífono y me senté no muy atrás.
Pasando por Baquedano, se subieron muchos más jóvenes, algunos claramente ebrios, otros con sus parejas algo más sobrios, mirando al resto con cara de pocos amigos, otros intentando tener pareja, quizás solo para esa noche, pero que me importaba a mí, peque mi cabeza al vidrio y miré hacia afuera. Ya no había pensamientos en mi cabeza, tan solo un tema de “Joy Division”, fue agradable sentir esa sensación de nada. Estuve así mucho tiempo y mi estado narcótico ayudaba un poco.
En República se bajaron muchos al parecer a seguir bebiendo y el bus quedó algo mas vacío, se sentó alguien al lado mío pero ni siquiera miré. Me sentía un poco sofocado por el pañuelo en mi cuello, lo saque y lo deje en mi pierna, pasó un rato y alguien toco mi pierna con un dedo, sacándome de mi ensoñación, era una joven que se había sentado a mi lado, saque mi audífono y le dije “-¿sí?” , era de esas personas que te hablan mirándote a los ojos lo cual me resulta agradable, cuando me habló sentí un leve olor a alcohol en su aliento, pero habló clara y tranquilamente, por lo cual supuse que no estaba ebria, me dijo “-¿se cayó tu pañuelo y está tocando el suelo?”, mire mi pierna, se había desdoblado y caído parte de mi pañuelo. Lo tomé lo doble y lo metí al bolsillo de la chaqueta mientras le daba las gracias, tomé mi audífono nuevamente y antes de que este llegara a mi oreja, ella volvió a hablarme, me dijo – Disculpa ¿Te pasa algo?, la pregunta me dejó frío, no es el tipo de pregunta qué esperas de una extraña, así que simplemente respondí lo que se me vino a la cabeza “–Nada”, hubo un silencio de un par de segundos y proseguí afirmando, “creo, al igual que a muchos…¿No?”, quito la mirada de mis ojos, como si recordara algo y me respondió, “-A veces, “nada”, es mucho más que todo…y eso es temible”, mi cerebro paró, en ese momento su celular sonó y contestó “-Aló, amor, si ya voy para la casa”, miré nuevamente por la ventana y ya iba llegando a mi destino, le pedí permiso, puse de nuevo mi audífono, ella parecía estar molesta por alguna razón mientras aún hablaba por teléfono. No la miré más, toqué el timbre y me bajé.
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